¿CÓMO PUEDE UNIRSE LA IZQUIERDA?

06/11/2012, Víctor Egío, SR Murcia

La exitosa experiencia de la izquierda griega, que ha crecido rápidamente unida en torno a Syriza, ha llevado a muchos a pensar en la necesidad de una unión similar de la izquierda en el Estado español para frenar la grave crisis social que nos amenaza.

A pesar de los límites de su programa político y la incertidumbre sobre como actuaría si ocupara el gobierno, la coalición griega nos ha dado un ejemplo de cómo la izquierda radical puede dejar atrás un rol marginal y minoritario para presentarse la cuestión del poder y ofrecer una verdadera alternativa de gobierno, capaz de cambiar la situación radicalmente y romper con el chantaje de los mercados y la Troika.

En este contexto debemos preguntarnos necesariamente acerca de qué es un verdadero frente amplio de la izquierda y cómo puede organizarse.

Con respecto al primer punto debemos ser muy claros: un frente amplio de izquierdas es algo bien distinto a una mera coalición electoral. Una coalición es una mera alianza entre partidos que se construye con el objetivo de ganar unas elecciones, algo que por sí mismo no significa algo revolucionario. Un frente amplio debería en cambio tener como objetivo unir a todas las gentes de izquierdas (organizadas en partidos políticos o no) para cambiar la correlación de fuerzas en el país y dar un verdadero giro a las políticas económicas y sociales. Es justo este último punto lo que parece necesario en el Estado español, en un momento en el que cada vez más personas participan en movimientos sociales con un profundo espíritu anticapitalista (desde algunas asambleas de barrio hasta las plataformas de afectados por la hipoteca), movimientos que no se identifican con los partidos de la izquierda parlamentaria actual. Que la fuerza de estos movimientos, que han movilizado a cientos de miles de personas en los últimos meses, se traslade al terreno de la política, es imprescindible para rescatar al país de la troika y la banca. Con dos años sin grandes elecciones a la vista es imprescindible que la izquierda crezca primero en la calle. Lo demás ya se verá.

Como fuerza principal de izquierdas a nivel estatal Izquierda Unida debería adoptar un papel central en la formación de este frente amplio. Ello resulta sin embargo totalmente incompatible con la política de pactos con el PSOE defendida por la dirección de IU, muchas veces a pesar de la oposición de su base (tomemos como ejemplo Andalucía). Otro factor que complica esta unidad de acción es el resurgir de las reivindicaciones nacionalistas en Catalunya y Euskadi. Estas peticiones legítimas no deberían ser incompatibles con un gran frente de la izquierda. A día de hoy, de hecho, el chantaje de la deuda y las políticas de “austeridad” son la mayor amenaza a la libertad y autonomía de todos los pueblos del Estado español, una amenaza que debemos combatir juntos en un combate que no es incompatible con las reivindicaciones propias de cada territorio. El éxito de Alternativa Galega de Esquerdas, una alianza de las gentes de izquierda (nacionalistas o partidarios de un estado federal) que ha sido capaz de vencer al PSOE en los principales centros urbanos gallegos, podemos ver un claro ejemplo de esta unidad.

Construir una plataforma en la que militantes de partidos de izquierda y simpatizantes de movimientos sociales puedan trabajar juntos no es algo imposible. En todas las épocas de la historia los de abajo se han organizado en asambleas democráticas para rechazar los abusos de los poderosos. En una asamblea abierta podrían converger perfectamente militantes y simpatizantes de distintos partidos y movimientos, siempre que hayan fijado previamente unos objetivos comunes y se acepten las reglas básicas de toda organización democrática: 1. una persona, un voto; 2. las decisiones se adoptan por mayoría (a ser posible por una mayoría amplia o cualificada); 3. la asamblea puede designar portavoces y responsables para ejecutar las decisiones acordadas, guardando siempre el derecho de revocarlos. Por lo que respecta a los objetivos todo frente amplio de izquierdas digno de tal nombre debe luchar necesariamente por un cambio de modelo económico, es decir, por el fin del capitalismo y la construcción de un socialismo revolucionario y radicalmente democrático.

Esto hace imposible cualquier acuerdo con los “socialistas” del PSOE, un partido que siempre que ha estado en el gobierno ha favorecido los intereses del capitalismo. Si los métodos de trabajo pueden ser flexibles, los principios y valores no son negociables. Un frente amplio de izquierdas solo se puede construir sobre los hombros de aquellos que luchan a diario para acabar con este régimen inhumano, no con aquellos que forman parte de él.